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@FJG_TD

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La fiesta es de dos

Cuz Azul y América están jugando un torneo aparte.

Haciendo a un lado la cantaleta -que es cierta, aunque reiterada- de los puntos que le quitaron a las Águilas contra el Atlas, la diferencia que ambos establecen en la tabla de posiciones respecto a los demás hacen ver muy claramente su superioridad.

La Máquina sacó su undécimo triunfo consecutivo con fórceps y sobre el tiempo ante Bravos, y el América tuvo que venir de atrás para derrotar a Necaxa, pero finalmente ambos reiteraron su supremacía.

Cierto es que Cruz Azul ganó por un solo gol de diferencia en ocho de esas once victorias. Suficiente para quedarse con los tres puntos en todas ellas y para igualar su marca histórica, pero con la observación de que no siempre ha sido tan superior al adversario.

En el caso del América: ha sumado ocho triunfos al hilo -aunque en el escritorio perdió el ya multi citado partido-, lo que hace una necedad cualquier crítica al trabajo de Santiago Solari. Cuatro de ellos, por cierto, los consiguió por más de un gol de distancia.

Pero ocurre que el sistema de competencia en la Liga MX somete a prueba a todos hasta que llegue el último silbatazo de la Final de vuelta: hay que comprobar cada ocho días que se es el mejor.

El calendario ofrece partidos notables que deben confirmar, por lo menos en el torneo regular, la potencia de los que partirán como favoritos en la Liguilla.

Mientras celestes y águilas esperan su enfrentamiento directo, los primeros se enfrentarán a las Chivas de la promesa aplazada y las segundas a Tigres en el mismísimo Volcán.

Como piedras de toque, la del América parece mucho más afilada, porque la banda del Tuca, aún habiendo ganado de lágrima en Querétaro, siempre parece dispuesta a despertar en los momentos importantes y este es, sin duda, uno de los más urgentes.

Chivas la tiene más difícil en los cuatro partidos que restan, porque además de la visita a la Máquina tiene otra salida al estadio de Rayados y recibirá a Tigres después del Clásico Tapatío, en el que Atlas luce mejor tras años de esperar por ello.

Al Guadalajara no le esperan momentos dulces.

Las escasas cuatro jornadas que le restan al torneo definirán la parrilla de salida para la repesca y la serie final por el título, en donde la justicia deportiva puesta en duda es parte del juego.

Cruz Azul y América, aunque libraran bien las batallas que se les avecinan, tienen que partir casi desde cero para refrendar en tres semanas -infaustas para los celestes durante más de dos décadas- lo que ya han mostrado con superioridad evidente.

Tiempo hay de que los demás traten de acercarse lo suficiente, pero la distancia es hoy tan clara, que ambos capitalinos, aún sin brillar a veces, han logrado un nivel admirable.

Sabremos pronto si alguien les podrá toser.