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@FJG_TD

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Puebla es la música de la Liga

Del Puebla, hace años que no podemos esperar nada.

La última vez que terminó entre los cuatro primeros lugares de la Tabla fue en el primer torneo corto de la era moderna, el Invierno del 96, cuando su actual técnico, Nicolás Larcamón, tenía 12 años de edad.

La sequía poblana obedece a falta de recursos, sucesión de directivos despistados, falta de continuidad y una gris personalidad que disimularon los tiempos del Chelís con sus destellos brillantes y resultados intermitentes.

Tan es así, que quitando la Repesca del torneo pasado, el Puebla solamente había clasificado una vez a la Liguilla en los últimos 21 torneos. Y le alcanzó, en el Apertura 2015, para quedar fuera enseguida a manos del Toluca.

Pero de pronto, el Puebla del 2021 hace sonar una melodía que es imposible de dejar de oír. Con el plantel que tiene, modesto pero revaluado, ofrece un futbol encantador y espectacular que llena los sentidos.

La Franja es agresiva para recuperar el balón en cuanto lo pierde, busca siempre anotar un gol más aunque tenga ventaja en el marcador y la especulación dejó de ser lo suyo.

Pocos equipos logran ser atractivos a la vista del aficionado, y menos aún logran conquistar a fanaticadas ajenas.

Y entonces el Puebla que había pasado de moda, que era un equipo chatarra de la Liga MX, se convierte en protagonista gracias a la reconstrucción iniciada por Juan Reynoso el torneo pasado y convertida en renacimiento por Larcamón.

Caso extraño el de un técnico que a los 36 años de edad tiene ya seis de experiencia y logros en los cuatro equipos que había dirigido antes de llegar a México.

Que levante la mano quien no lo vio con desdén cuando fue presentado en el Puebla. La ignorancia nos hace valientes.

Y que la levante de nuevo quien no esté dispuesto a aplaudirle porque hoy sabemos que ha hecho mejores a los cinco clubes -incluyendo La Franja- que ha dirigido en su carrera. Uno de ellos en Venezuela y tres en Chile.

Los resultados son efímeros y dicen que los equipos chicos no repiten buen torneo. Puebla no es pequeño por su historia, pero si por su inversión.

No sabemos que futuro tendrá el Puebla en la parte decisiva de la campaña, pero si sabemos de la convicción que muestra para jugar, ganar y gustar.

Hay trabajo, cocina, filosofía y mucha ilusión.

Mañana recibirá a Pumas con el 30 por ciento del estadio ocupado por primera vez en la pandemia, y seguro que entre los espectadores habrá nuevos partidarios conquistados por el -quizá- mejor futbol del circuito.

Ojalá que el Puebla vuelva a ser protagonista frecuente, refuerce su plantel y honre el trabajo de Larcamón, que será genial aun si su equipo pierde el paso en algún momento.

Ha recobrado la identidad de un club que nunca mereció caer tan bajo.