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@FJG_TD

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Grande, el pequeño Diego

LaLiga en España está al rojo vivo y en su vorágine, un mexicano presentó examen profesional en las condiciones más difíciles y lo aprobó con notables calificaciones.

Diego Lainez, a quien de repente ponemos en duda, jugó con el Betis más de 80 minutos en el Estadio Alfredo Di Stéfano contra el Real Madrid bajo una tormenta y frente a la necesidad merengue de ganar el partido, so pena de dejar de pelear el título de Liga que se ha puesto en suspenso.

Lainez, que parece desenvolverse como los viajeros a la tierra de gigantes en aquella famosa serie de los 70, no desentona pese a su pequeña estatura con los afamados monstruos madridistas que mañana jugarán una Semifinal de Champions.

El ex americanista es de esos futbolistas a los que uno desea siempre que le llegue el balón porque algo diferente intentará con él.

Pese a que la experiencia que está adquiriendo le enseñará a tomar mejores decisiones con un poco más de recorrido, el 100 por ciento de acierto en el último tercio de la cancha hablan de una insuperable efectividad en la zona del campo en la que más crujen los huesos y escasean espacios.

En el duelo, solamente se le acercaron dos jugadores del Madrid: Isco con el 95 por ciento y Marco Asensio con el 93.

Creó dos ocasiones importantes, le hizo un túnel a Casemiro y además de distraer la salida con frecuente éxito de Nacho y Marcelo cuando coincidió con él antes de ser relevado, cada vez que el balón pasó por él, generó sensaciones de mucho peligro.

Lainez y el Betis han sido irregulares en la campaña, pero su segunda vuelta ha reparado los resbalones de la primera y las actuaciones de Guido Rodríguez y Andrés Guardado en la media cancha le han dado un equilibrio perfecto.

Estos dos son jugadores consumados, pero Lainez, a los 20 años de edad, suma 21 partidos y casi mil minutos en la campaña, en la que prosigue su construcción profesional.

Jugar de visitante contra un necesitado Real Madrid y mostrar la personalidad que Diego desplegó en el terreno es la confirmación de una gran noticia que ha necesitado tiempo para hacerse más presente.

Si se consideró prematura su salida a Europa cuando Betis vino a buscarlo, hoy se acerca más a la realidad que el futbolista proyectaba desde sus primeros días: está pudiendo con el paquete y es distinto en el campo a casi todos los demás porque tiene ese gambeteo callejero y descarado que hace voltear a mirarlo.

La única forma de crecer es midiéndose a los mejores, estando muchas veces incómodo por no jugar y aprendiendo de las experiencias más dolorosas.

Tal vez Holanda hubiera sido una buena escala para que Diego le tomara la temperatura al futbol de Europa, pero asumió su riesgo, igual que el Betis, y hoy se ven resultados tangibles.

Pronto estará entre los mejores.