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@FJG_TD

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Frustraciones

Santiago Ormeño vio desde la banca el partido en el que podía pelear por el título de goleo.

Nicolás Larcamón, que mantuvo al Puebla en el tercer lugar de la tabla, habrá tenido motivos suficientes para tomar una decisión pocas veces vista en el mundo: sentar al goleador del equipo en un duelo en el que pudo pelear por la corona.

Ese título, por cierto, sólo ha sido conquistado dos veces en los últimos 20 torneos por jugadores mexicanos.

Sabemos que el equipo es siempre lo primero y que Larcamón diseña su once titular de acuerdo a conceptos muy precisos sobre la táctica a utilizar. Pero también vimos el rostro descompuesto de Ormeño conforme pasaban los minutos y no hacía más que calentar hasta que se agotaron los cambios.

Ricardo Gareca le había mandado un mensaje horas antes, advirtiendo en una entrevista que no se haga demasiadas ilusiones respecto a jugar la Copa América aunque esté en la lista de 50 posibles convocados por Perú, dada su doble nacionalidad.

Los 16 goles que Ormeño ha marcado en los últimos dos torneos no le han permitido terminar la fecha 17 con una sonrisa.

Jugó solamente un partido completo con el Puebla pese a que casi siempre los inició y merecerá que sus técnicos le dediquen alguna breve explicación. ¿O no lo merece?

Y es que el futbol tiene sí, situaciones muy frustrantes.

Entre ellas podemos apuntar el último sitio en los cocientes del Atlético de San Luis, cuyos dueños españoles buscan ya vender y que alguien pague sus platos rotos.

También que el Toluca haya llegado al repechaje con el olor de aquella gasolina con que jugó la primera mitad del torneo o que Cruz Azul se haya visto empatado por culpa del VAR y de su propia pasividad, en el último minuto frente a Xolos.

El historiador numérico Ricardo Salazar apunta que ningún equipo ha completado jamás 14 triunfos en 17 partidos. Ni en torneos largos, cortos o regulares.

La Máquina se quedó en 13, igual que los antecedentes más exitosos.

Otro dato de él mismo nos anuncia algo alarmante: por primera vez en un torneo regular ningún mexicano hizo gol de tiro libre.

Pero la madre de todas las frustraciones tiene que ser la de Pumas que asumió su partido contra el América como debía.

Fue agresivo, atacó sin descanso, mostró la infaltable garra universitaria... pero se cansó de fallar.

La confianza auriazul a través del torneo se fue diluyendo, perdiendo la que tuvo en el anterior.

El semestre pasado entraban las difíciles y en el actual no convirtieron los goles más cantados.

América, pese al maquillaje del resultado, también lleva escondida una frustración: le llegaron como nunca, se mostró vulnerable y en Ochoa tuvo a su héroe. Esas no son buenas noticias en vísperas de una Liguilla.