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@FJG_TD

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Caer en tentación

Hay que poner el ojo en el Cruz Azul porque es el líder general, el que mejor ha jugado y el obligado a ser campeón según se le atribuye haber dicho a Álvaro Dávila, como si la presión externa no fuera suficiente.

La Máquina, experta en no perder partidos durante la campaña, fue derrotada anoche justo en el momento en que la rama cruje: dentro de la decisiva Liguilla por el título.

El resultado pasa por un análisis rápido que nos sorprende.

Jonathan Rodríguez y Orbelín Pineda, básicos en la buena campaña celeste, iniciaron el partido en la banca.

Pese a que el primero jugó el 82 por ciento de los minutos posibles en la campaña y marcó nueve goles para ser el romperredes del equipo, dejó su lugar a Bryan Angulo, que fue utilizado en el 27 por ciento e hizo dos goles.

El caso de Orbelín, jugando una de las mejores campañas de su carrera, es similar en desempeño y aportación al equipo.

Es verdad que a veces salta de la chistera de los entrenadores el truco magistral, la sorpresa que cambia el destino de un campeonato.

Manuel Lapuente lo hizo en la Final entre Cruz Azul y Necaxa del 94-95 cuando mandó al campo a Efraín "Cuchillo" Herrera a marcar a Julio Zamora, motor del Cruz Azul. Lo secó rotundamente.

El defensor estuvo borrado de la alineación titular durante el torneo, pero era un arma escondida bajo la manga de Manolo para el instante en que fuera necesario utilizarla.

Si no hubiera resultado campeón el Necaxa, seguramente hubiera sido criticada la presencia de Efraín, pero como resultó decisivo para dar la vuelta olímpica, fue el protagonista de la narrativa épica.

Moraleja: el técnico se la juega, sabiendo que puede resultarse adversa una apuesta arriesgada.

Seguro que Juan Reynoso tenía un razonamiento para prescindir de dos de sus piezas más preciadas en un partido decisivo. Pero le falló.

Faltando media hora para llegar al final, Orbelín y "Cabecita" ingresaron para volver proactivo a un equipo que contra su costumbre, fue especulativo durante gran parte del duelo.

Ya no fue suficiente para evitar la derrota porque el VAR, otra caja de sorpresas, ya había decidido que un clavado de Sambueza dentro del área merecía ser marcado como penal. Eso le dio a los diablos el triunfo.

Los experimentos necesitan tener cinturón de seguridad.

Cruz Azul no se lo puso y rotó a dos hombres clave cuando los necesitaba en el campo, igual que lo volvió a hacer Larcamón con Santiago Ormeño, goleador del Puebla que por segundo partido consecutivo aparece en la banca. ¿Tiene algo contra él?

Los entrenadores son humanos y no son ajenos al protagonismo de las decisiones insensatas.

En "la guerra de las Colas" se establecía que no se debe cambiar nunca lo que está funcionando bien.

Aplica también en el futbol.