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@FJG_TD

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El efecto del mellizo

Las historias que nos fueron contadas y que seguimos relatándonos a nosotros mismos nos hacen sentir conquistados cada vez que un futbolista no nacido en México porta la playera verde.

Mucha gente piensa que esa camiseta debería ser sudada por uno "de los nuestros", aunque sea a veces con más orgullo que calidad, porque el acta de nacimiento soporta todo mientras se haga con gallardía y lo fuereño causa escozor por bueno que sea.

Debido a ello nunca jugó en la Selección el gran Cabinho, goleador máximo de todas las épocas en México. En Brasil ni sabían de su existencia y aquí se dedicaba a coleccionar las pieles de todos los porteros del circuito.

Cuando alguien sugirió hacerlo mexicano en tiempos que el trámite no era "fast track", una turba mediática y otra social amenazó con quemarlos en leña verde a los dos.

Quienes han representado a México en una Copa del Mundo, saben que hacerlo no está exento de dolor.

Las narraciones de Gabriel Caballero, Guille Franco y Sinha -con "s" en lugar de "z" desde que se naturalizó- hacen saber en diversos tamaños del veneno injustamente recibido por esos atávicos pensamientos.

Juan Manuel Zunzunegui en sus impecables y divertidos libros ofrece una mucho mejor visión de nuestros complejos y auto castigos que lo explicable aquí, pero cuando hablemos de Rogelio Funes Mori como el más reciente caso de un intruso en la Selección, podremos explicarnos un montón de cosas leyendo un par de sus textos. .

Siempre resulta divertido enfrentar el tema pero la verdadera preocupación está en otro lado: Se nos lastimó Raúl y se terminaron los tiros para un equipo nacional que revive su carencia casi eterna de delanteros eficaces.

Mientras Macías decide qué hacer con su promisoria carrera hoy a la baja, Antuna se entrena para equivocarse menos, y Alexis Vega juega a veces de centro delantero flotante moviéndose por todos lados, la falta de gol preocupa a Martino.

A tal grado que en su lista de sesenta posibles convocados a la Copa Oro, también inscribe al "Chícharo" en vía de mientras.

Le calentaría al buen Javier no aparecer en ella: sería como si CANCHA hiciera una lista de sus mejores cien columnistas de deportes y no apareciéramos ninguno de lo que cada semana intentamos escribir algo razonable.

El misterio de por qué en alguna época eran material de selección Cuauhtémoc, Hermosillo, Peláez, Palencia, Salvador y Jared y de pronto desapareció esa cantidad de buenos jugadores nacionales tiene pendiente una solución.

Localizado el problema, habrá de dársele la bienvenida al Tri a Funes Mori, que no tiene la exclusiva ni jugará solo.

De hecho, no va en lugar del "Chícharo".

Son necesarios los dos, mientras se suman más efectivos que resuelvan un problema que no está en el pasaporte.