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@FJG_TD

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La calidad se impuso

Dice el técnico de España, Luis Enrique, que la botella de vino se ha descorchado y que ahora su Selección mostrará el futbol que estaba atorado en el cuello de la botella.

Y puede tener razón: el aroma de los cinco goles con que pulverizó a Eslovaquia hicieron saber que el futbol está de regreso tras dos primeras jornadas lúgubres y que un hombre capaz de dar equilibrio en el medio campo como lo es Busquets resulta indispensable para cambiar cualquier mal destino.

Es verdad que de esos cinco, dos fueron autogoles y uno de ellos, de un portero que no merecía cometer tal error, es uno de esos errores que no se lo olvidarán en la vida ni a él ni a nosotros.

Pero España, poco responsable de ello, sirvió en el plato un aperitivo delicioso que hizo estómago a un gran atracón futbolero.

En partidos simultáneos y decisivos siempre existe la duda de cuál elegir.

Y las miradas, que seguramente estaban puestas originalmente en un prometedor duelo entre Francia y Portugal, fueron desviadas cuando supimos la noticia del accidente alemán: estaba perdiendo el partido contra los húngaros y su riesgo de ser eliminado en la primera fase despertó un morbo insano.

Dicen que una no es ninguna, pero a la tempranera despedida del Mundial de Rusia se añadió una paliza poco amistosa en España pese al carácter del partido y una sorpresa mundial cuando los alemanes perdieron con Macedonia en las eliminatorias mundialistas.

¿Sería posible una despedida tan ignominiosa de Joachim Low? ¿Se habría convertido la alemana en una selección vulgar de un Mundial a otro?

La pasión húngara fue conmovedora y las vueltas en el marcador, emocionantes y poderosas.

Mientras Cristiano Ronaldo y Karim Benzema ayudaban a sus selecciones a dar un partido memorable, seguíamos distraidos viendo cómo pasaban los minutos sin que los alemanes pudieran salir de la trampa, pese a insistir una y otra vez sobre la portería rival.

Hasta que llegó Goretzka, el que vacunó a México dos veces en la Confederaciones de Rusia y a seis minutos del final metió a su equipo al segundo lugar del grupo para enterarse que el martes hay que ir a Wembley.

Enfrentar a los ingleses arma el duelo cumbre de los Octavos de Final.

Con idas y venidas, los favoritos han avanzado; ninguno se quedó en el camino y las clases sociales del balón siguen inalteradas.

Hay facturas penosas como la de Robert Lewandowski con la reafirmación de que éste es un juego colectivo en el que un solo astro no puede resolver las cosas por sí mismo, y la de Hungría, tan cerca de la hazaña inolvidable de doblar a los teutones.

El filtro de calidad no machucó a ninguno de los que animan la fiesta.

Mientras en la Copa América buscamos pepitas de oro, la Euro alista una gran entrega de lingotes.