FutbolFeed

@FJG_TD

·
2 min
A
A

Tokio y los refuerzos

Completa por primera vez, la Selección Olímpica promete porque tiene un buen plantel que está adecuadamente dirigido.

Lleva a Tokio tres refuerzos de diferentes tamaños: a Ochoa, sus compañeros le piden autógrafo, a Luis Romo le hablan de usted y a Henry Martín le tienen que tender una mano para que haga goles como el de anoche porque además de que su posición es dependiente, no tiene la solidez de los otros.

Los refuerzos de una Selección cumplen con varios papeles.

Por supuesto, el futbolístico que es el más evidente: tienen que ayudar a hacer diferencia.

Pero también tienen uno más en el vestidor como referencia y ejemplo, así como en el terreno de juego cuando se presenten los momentos críticos que nunca faltan.

Esto quiere decir que a los mayores de 24 años, en estos Juegos, serán a quienes el equipo volteará a ver cuando se compliquen las cosas porque su experiencia les da capacidad de reacción cuando ésta es necesaria.

Henry Martin, sobre quién existen más dudas, ocupa el lugar más deficitario en la historia del futbol mexicano: el de goleador.

Del empujón que le den sus compañeros dependerá que salga fortalecido de la competencia y levante como figura del futbol mexicano.

Este equipo tiene una virtud importante: promedia entre sus integrantes 116 partidos en Primera División, lo que equivale a más de cinco torneos cortos jugados. Esto quiere decir que no debe espantarse fácilmente ante lo que vivirá en Tokio.

Empieza a circular la pregunta sobre el lugar que debería ocupar la Selección de Jaime Lozano en los Juegos Olímpicos y si es su obligación traer al regreso una medalla colgada al cuello.

La esperanza es lo último que muere y hay capacidad en la plantilla, pero salvo la actuación en Londres con el título olímpico conquistado, el futbol mexicano no hizo nada relevante ni siquiera cuando fue anfitrión en el 68, quedando fuera del cuadro de medallas.

La historia no existe para aprisionar el futuro, pero si sirve como referencia.

México ha construido cierto prestigio a nivel juvenil con sus títulos Sub 17 y con la medalla dorada de Londres, pero no está en la élite.

La actual generación será decisiva para poner otro ladrillo en esa edificación y Tokio 2020 es el mejor lugar para hacerlo.

Muchos de estos futbolistas estarán en el Mundial de Qatar si todo marcha conforme a la lógica de la eliminatoria y serán también los que vayan a las posteriores Copas del Mundo.

Tomarán la estafeta de quienes se han ido o están a un ciclo mundialista de hacerlo.

Todos los nombres de la nómina de Jimmy suenan bien, se ven bien y no extrañarán a nadie, pese a la ausencia de JJ Macías, cuya baja tiene su dosis de misterio.

Ahora tienen que conectarse ante rivales menos caricaturescos que Panamá y cubrir la expectativa de que les irá bien.

Tienen con qué hacerlo.