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@FJG_TD

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¿Seguros que es contra la femenil?

No se sabe hasta dónde puede llegar la FIFA con el castigo al dichoso grito que trae de cabeza al futbol mexicano.

Está claro que es indecente, inapropiado, indeseable e inaceptable.

Que hay que erradicarlo, que no es simpático y que deben desaparecer esas expresiones no solamente en el futbol, sino en la manera de comportarnos como sociedad en cualquier ámbito.

El deleznable grito ha aparecido en partidos de la Selección varonil y también de la Liga femenil.

Puede aparecer de hecho en cualquier juego en el que se reúnan algunos cientos de personas dentro de las que haya quien no entienda el daño social -y deportivo- que implica.

A propósito de la información que CANCHA publicó el pasado viernes al respecto, se han dado toda clase de reacciones tanto en el medio periodístico como en las redes sociales.

Si la Federación pretendiera organizar partidos de la Selección femenil para cumplir parte de la sanción de jugar a puerta cerrada, se le vendría el mundo encima. De eso no hay duda.

Pero como todo tiene que ser analizado desde diferentes ángulos, ampliemos la mirada y la racionalidad más allá de las emociones que provoca un asunto tan sensible.

Si se interpreta que sería puesta frente al pelotón de fusilamiento la Selección femenil por un castigo que le corresponde a la varonil, estamos partiendo de una equivocación: los gritos no los provoca ninguna de las versiones del Tri, por mucho que suceda en los partidos que juegan.

No se puede omitir que la Selección mayor genera el cien por ciento de ingreso que permite vivir a todas las demás: la Olímpica, la Sub 17, la Sub 15, la de futbol de playa y la femenil.

Todas ellas dependen de ese subsidio; no generan ingresos.

Que el Tri Mayor juegue con gente, se comercialice y venda sus derechos de transmisión no es exclusivo para la Mayor: de ahí se sostienen demás presupuestos.

La Federación pregunta a la FIFA, hace campañas, advierte de los castigos y es responsable de que funcione todo el engranaje del futbol mexicano obteniendo recursos, buscando resultados deportivos y distribuyendo esos remanentes.

Parte de su papel es evitar que esos ingresos sean disminuidos y más aún en épocas de pandemia en las que se redujo el número de partidos para el Tri.

Tener tribunas vacías en partidos eliminatorios afecta su localía: necesita al jugador doce en su camino hacia Qatar, donde obtendría buena parte de los recursos que reparte.

El asunto pues, no es contra la femenil, sino con una posible manera de resolver un problema que afectará a todas las Selecciones.

Por fechas, sería la única que podría ser tomada en cuenta.

Quitando las emociones es más fácil ver el fondo del asunto. Pero sólo si estamos abiertos a ello.