@rgomezjunco

miércoles 23 dic. 2020

Futuro ineludible

Los Tigres se coronaron ayer como campeones de la Concacaf.

Encabezados otra vez por la grandiosa figura de André-Pierre Gignac, al vencer en un cerrado y ríspido partido al LAFC la poderosa escuadra regiomontana cumplió con la asignatura pendiente (obtener un título internacional) para así redondear su extraordinaria década como el mejor equipo mexicano en esa etapa.

Como en esta ocasión al toparse en las instancias finales del torneo no era tan claro el desfase entre los procesos de preparación de los equipos de sendas ligas (por obra y gracia de esta pandemia del Covid-19), la medición de las fuerzas de unos y otros resultó más confiable que en anteriores ediciones.

Al medirlas, quedó en evidencia que la distancia entre la Liga MX y la MLS ha seguido reduciéndose, realidad cabalmente plasmada con el desempeño de este LAFC, que en su momento eliminó primero al León en los Octavos de Final, venciéndolo 3-0 el 27 de febrero de este año, para así imponerse 3-2 en el marcador global después de haber perdido en la cancha esmeralda a principios de aquel mes.

Ya instalados ocho equipos en "la burbuja de Orlando" para la culminación del interrumpido torneo, encabezados por Carlos Vela los angelinos se encargaron de eliminar en los Cuartos de Final al Cruz Azul (2-1); y con mayor facilidad, en las Semifinales al América (3-1), partido este último aderezado por vergonzosos incidentes que derivaron en la salida de Miguel Herrera como director técnico de la escuadra americanista.

Una salida, por cierto, que parece más producto de algún exabrupto, de alguna calentura o de algún berrinche del dueño del equipo, y para nada una decisión suficientemente razonada y sustentada. Hecha oficial, además, por medio de un comunicado poco caballeroso, en el que se habla de los malos resultados, de actitudes inaceptables de Herrera, y de algo así como que esas actitudes hacían que no encajara en la grandeza de este equipo... ¡el técnico que más ha ganado en la historia del mismo!

El caso es que así, venciendo y superando con claridad al desdibujado América para propiciar la abrupta despedida de su técnico, el LAFC se instaló en esa Final en la que ayer luchó incansablemente hasta sucumbir ante los Tigres, flamantes campeones con sobrados merecimientos para terminar siéndolo.

Y como suele suceder después de cada enfrentamiento en un partido oficial entre un equipo mexicano y otro estadounidense, surgen las inevitables interrogantes:

¿Cuánto tiempo faltará para que se produzca una especie de frecuente intercambio entre ambas ligas?, ¿o se fortalezca la competencia entre ellas con alguna liguilla anual entre los mejores de cada una?, ¿o para que de plano se llegue a una fusión en una sola y enorme Liga mexicano-estadounidense?

Quién sabe cuánto falte, pero dicho futuro parece lucir como ineludible para quienes desde siempre han pensado, antes que nada, en la lana del corto y mediano plazo.

¿Cuándo le darán prioridad a lo futbolístico entendiendo que en el plazo largo también se beneficiaría el negocio?

Como eso está más difícil... a ver cuándo.