FutbolFeed

@rgomezjunco

·
2 min
A
A

Baraja revitalizada

Dos directores técnicos han llegado a nuestro futbol para enriquecerlo.

Aunque de trayectorias muy distintas como entrenadores, por razones similares tanto Javier Aguirre como Santiago Solari se encargarán por lo pronto de elevar el nivel del debate futbolero.

Ambos como firmes candidatos a pelear por el título, por la importancia de los equipos a los que llegan y por el potencial de los respectivos planteles.

A pesar de los pesares, sin duda alguna Solari con el América y Aguirre con el Monterrey pueden ser apuntados desde ahora entre los cuatro principales contendientes de cara al Guardianes 2021, junto a Ignacio Ambriz con el León y Ricardo Ferretti con los Tigres.

En el caso de Javier Aguirre simple y sencillamente estamos hablando del técnico mexicano con mayores logros y más reconocida trayectoria fuera de nuestro futbol. Con muy buena labor en la Selección Mexicana en la parte final de dos diferentes ciclos mundialistas (2002 y 2010), y con exitosos pasajes en España, particularmente cuando estuvo al mando del Osasuna... y del Atlético de Madrid.

Muy diferente es el caso de Santiago Solari, con escasa experiencia como director técnico de Primera División, pero con esos treinta y tantos partidos al frente del Real Madrid, algo de lo que muy pocos entrenadores pueden presumir.

Obviamente, si la capacidad de Aguirre como técnico está por encima de cualquier duda, la de Solari está todavía ante la imperiosa necesidad de ser probada y comprobada.

Lo indudable en ambos casos, sin embargo, es la sólida preparación dentro y fuera del futbol, el pulcro manejo del lenguaje, la claridad de conceptos, la capacidad para estructurarlos y la elocuencia para transmitirlos con las palabras adecuadas.

Esa faceta del director técnico que suele ser desdeñada en el futbol mexicano, Aguirre y Solari la tienen cubierta con creces: la eficacia y el decoro para comunicarse.

Hacia adentro, con sus jugadores para convencerlos y comprometerlos en la búsqueda de un mismo objetivo con mayor facilidad; y hacia afuera, para que todos entendamos mejor cómo van encaminados esos procesos, hacia dónde y por qué.

Al margen de lo que cada uno vaya logrando que cada equipo plasme con su desempeño en la cancha, con ellos sabemos de antemano que habrá menos frases trilladas y lugares comunes, y sobre todo mejores explicaciones y diagnósticos emitidos con mayor claridad y transparencia.

Lo que ellos digan no sólo tendrá otro valor en sí mismo, sino que además, tal vez, obligue a los demás a preocuparse por decir lo propio mejor dicho.

Con ellos mejora la baraja de técnicos en el futbol mexicano, tan acostumbrado a la falta de continuidad y a la abrupta interrupción de los proyectos, pero también a la rotación de los mismos técnicos para encabezarlos.

Una baraja de entrenadores que con la llegada de estos dos magníficos personajes se ha visto sustancialmente revitalizada y evidentemente enriquecida.

Porque con ellos el semanal debate futbolero será otro... como no tardaremos en verlo.