@rgomezjunco

sábado 20 feb. 2021

Ejemplo de futbol

El delicado tema del racismo ha sido colocado de nuevo en la palestra de nuestro balompié.

Durante un partido con la mayor cantidad de interrupciones que jamás se hayan visto, y que en términos futbolísticos ofreció solamente seis o siete segundos rescatables (los necesarios y suficientes para generar y concretar el gol que decretó el triunfo del San Luis sobre el Santos-Laguna), supuestos insultos racistas resultaron lo más digno de ser comentado.

Según Félix Torres, avalado en su acusación por algunos compañeros, en una de las trifulcas del accidentado partido recibió esos insultos proferidos no se sabe si por un jugador o por algún miembro del cuerpo técnico del San Luis.

Según lo exhiben algunas imágenes (no muy claras que digamos), el lamentable incidente inició cuando casi al final del partido el defensor ecuatoriano de la escuadra lagunera fue a recoger un balón para realizar un saque de banda.

Uno de los "recoge-balones" olvidó cuál debía ser su tarea y trató de retrasar la entrega de la pelota, que terminó siendo arrebatada por Torres con empujón de por medio, lo que produjo la exaltación de los adversarios potosinos y derivó en los supuestos insultos racistas.

Hasta ahora sólo "supuestos", porque después de una primera investigación interna, desde el San Luis se asegura que para nada los hubo; y como el cuerpo arbitral no reportó ni vio nada al respecto, no parece contarse con los elementos necesarios para poder aplicar las correspondientes sanciones.

Ahora, lo que procede es que las propias autoridades de la Liga MX investiguen a fondo el asunto, que la Comisión Disciplinaria le otorgue la importancia que las circunstancias ameritan, y que se actúe en consecuencia con el reglamento en la mano.

Si todo sucedió en realidad como se supone, seguramente cualquier empírico Salomón futbolero sugeriría más o menos lo siguiente:

a) Una llamada de atención para el recoge-balones que no supo comportarse como debía y para quienes lo hayan malaconsejado en ese sentido.

b) Un castigo para Félix Torres (quizá un partido extra de suspensión) por haber empujado a quien debía entregar el balón y no retenerlo.

c) Una sanción mucho más severa, realmente drástica, ejemplar, para quien haya insultado a Torres en términos racistas, si es que así lo demuestran las debidas y exhaustivas investigaciones.

Aunque desde siempre han sido cuestionables muchas de las posturas asumidas por los inefables "afifiados", uno de los grandes aciertos de esos jerarcas de la FIFA en los tiempos recientes ha sido su encomiable empeño en condenar y combatir desde el futbol esas expresiones racistas que tanto han dañado a la humanidad en ámbitos más importantes.

Acorde con esa sensata línea, en el futbol mexicano debe hacerse todo lo posible por erradicar dichas expresiones en cuanto broten, antes de que cundan o amenacen con proliferar.

El futbol como vehículo de paz, como inmejorable mecanismo para promover la urgente tolerancia y condenar las deleznables manifestaciones que le abonen al racismo.

Porque si no es a través de este maravilloso juego... ¿entonces cómo y desde dónde?