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@rgomezjunco

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Reglamentario pero injusto

El Atlas "le ganó" increíblemente al América, no en la cancha pero sí en la mesa.

Por "reglamentario arte de magia", un Atlas 0, América 2 del sábado en la noche se convirtió en la del lunes en un Atlas 3, América 0, para así defenestrar del liderato a los americanistas y ascender a los rojinegros del lugar 17 al lugar 11, mejorarles su diferencia de goles de un -6 a un -1, y ubicarlos de la noche a la mañana en "zona de repechaje".

De paso, también, esos reaparecidos tres puntos acercan al conjunto atlista a la penúltima posición de esa "tablita del no descenso" que se supone que al final del torneo obligará a pagar 120 millones de pesos al último lugar, 70 al penúltimo y 50 al antepenúltimo. Por un lado mal sustentada y muy ambigua esa parte del reglamento que decidieron hacer valer a rajatabla; y por el otro, los múltiples intereses atravesados que una y otra vez contaminan la percepción de las cosas y la toma de decisiones.

La cuestionable sustancia para la inusitada decisión fue tomada de esta nada comprensible parte del Reglamento de Competencia:

Artículo 48

Se considera alineación indebida:

48.1 La participación de un Jugador, ya sea como titular o suplente, o integrante del Cuerpo Técnico que no esté registrado en la hoja de alineación.

Es decir, que con respecto a este caso esa absurda parte de dicho reglamento considera que Federico Viñas, sin estar registrado en esa hoja de alineación, PARTICIPÓ en el juego por estar sentado con sus compañeros, que además en esta etapa de la pandemia no lo son de banca... sino de tribuna.

Es cierto que la faceta rescatable de este enmarañado asunto es que así la Comisión Disciplinaria confirmó su plena independencia, y que no era nada fácil resolver el inaudito dilema; pero en el afán de atenerse a lo estrictamente reglamentario la decisión tomada terminó siendo a todas luces injusta. Se optó por lo legaloide vulnerando lo correcto. Una decisión sustentada en una de las tantas partes de ese reglamento redactadas con los pies: ambiguas, confusas, y en este caso, ilógica.

Como el tan querido y tan odiado América polariza por sí mismo desde siempre, a partir de la culminación de ese partido, desde la noche del sábado, con respecto a este tema fue exhibida por doquier la agudización de esa burda polarización en la que de por sí hemos caído dentro y fuera del futbol, en México y en el mundo entero.

Para resolver mejor el controvertido asunto, lo que faltó fue encontrar la forma de aplicarle al América el merecido castigo, pero sin acompañarlo del inmerecido premio para el Atlas. Porque el error cometido por el club azulcrema por supuesto ameritaba una sanción, pero no tanta como la de quitarle los puntos. Y si se antoja injusto que a los americanistas les hayan restado esas tres unidades, aún más injusto se antoja que al Atlas se le hayan sumado con singular alegría.

Cosas de un reglamento elaborado con escasa cabeza, que después requiere de mucha para ser adecuadamente interpretado. Entre lo reglamentario pero incomprensible y lo evidentemente justo... ¿ustedes qué hubieran decidido?