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@rgomezjunco

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Sin lana ni miedo

Hoy prosigue la novena jornada que inició ayer y concluirá mañana.

Una novena jornada con la que este Clausura Guardianes 2021 está rebasando la primera mitad de su fase regular.

Una novena jornada a la que el Cruz Azul llegó como el mejor y más convincente de los competidores, y el Pachuca como el más improductivo y el que más pobre futbol ha desplegado.

Una novena jornada a la que las Chivas, el América y los Tigres llegaron después de haber ofrecido en la octava la mejor de sus respectivas actuaciones, aunque estos últimos hayan vuelto a bajar su nivel ayer y hayan perdido en su cancha ante el Toluca.

Una novena jornada a la que el actual campeón del futbol mexicano llegó ocupando el decimoquinto lugar... y el subcampeón el decimoséptimo.

Una novena jornada a la que los Xolos, el Santos-Laguna y el Puebla llegaron como los tres equipos de más meritorio rendimiento si nos atenemos al potencial de cada uno de los 18 planteles, a lo que cada participante ha logrado hacer con lo que tiene.

Y una novena jornada, sobre todo, a la que inusitadamente todos los equipos llegaron con el mismo director técnico con que iniciaron el torneo.

Un rarísimo caso que evidentemente tiene mucho que ver con las inéditas circunstancias que han rodeado y envuelto a este "futbol de la pandemia".

Por un lado, ante la necesidad de abaratar costos y no asumir el de un cese en la dirección técnica, en algunos casos se ha optado por seguir con el mismo entrenador aunque no se vea con claridad hacia dónde va el equipo con él.

Y por otra parte, está la tranquilidad de varios equipos a los que tanto espantaba la tabla del descenso y asusta en mucho menor medida la "tabla de las multas".

En esa "tablita de multas", a pesar de su triunfo de ayer y de jugar cada vez mejor el Atlas parece inexorablemente destinado a pagar 120 millones de pesos dentro de unos cuantos meses, suponiendo que se los cobren.

Los otros dos castigos de lana, de 70 y de 50 millones respectivamente, serán aplicados a quienes terminen en el penúltimo y el antepenúltimo sitios de esa tablita, lugares que tienen como principales candidatos (de más a menos probables) al San Luis, al Mazatlán, al Querétaro y a los Bravos.

El caso es que dicha lucha es exclusivamente por dinero, pero quienes sucumban en ella sólo perderán una pequeña parte (¿la quinta o sexta?) de lo que hubieran perdido con un descenso.

Y si en la parte baja la inquietud y el miedo son más leves, en la de arriba la benevolencia del sistema de competencia les abre la puerta a casi todos, lo que completa el círculo de condiciones propicias para navegar tranquilos en la mediocridad, sin la menor premura por salir de ella.

Sin lana para asumir el costo de un cambio de entrenador, y sin el miedo al descenso que antes sentían.

Una "continuidad obligada" que en varios casos se traduce en la cancha en un simple y lamentable continuismo, en un bajo rendimiento sin urgencia alguna por ser elevado.

Cosas de nuestro futbol y sus incomparables peculiaridades.