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@rgomezjunco

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Herramienta indispensable

Sigue viento en popa la satanización del VAR.

Es cierto que con este ya imprescindible apoyo para el arbitraje siguen cometiéndose muchos errores, como volvió a quedar de manifiesto ayer en la memorable jornada de la Champions League. Pero no es para tanto.

Atenidos a lo que les hubiera gustado que se marcara, o a su propia percepción de las jugadas (pocas veces bien documentada), pululan quienes insisten en criticar en exceso a esa herramienta tecnológica ciertamente perfectible pero a todas luces benéfica.

Nadie menciona que con ese "Video Assistant Referee" de DIEZ errores arbitrales "de los de antes" ahora se corrigen OCHO. Lo que importa, para la mayoría de los simplistas o convenencieros observadores del juego, es ponerle especial atención a los otros DOS errores que no supieron corregirse.

Con tantas tomas y repeticiones de por medio las equivocaciones se tornan mucho más notorias e impiden ver -y apreciar en lo que valen- los innumerables aciertos con los que en cada partido de cada jornada se enmiendan una y otra vez las inevitables fallas del árbitro, inherentes al trabajo del mismo.

Se les conceden todo el tiempo y el espacio del mundo a los errores cometidos por juzgar equivocadamente una jugada incluso contando con las suficientes y debidas perspectivas de la misma, y se cuestionan sin mayores fundamentos decisiones como la que en el último minuto del partido del domingo se tomó para decretar el penal con el cual el Cruz Azul derrotó a los Pumas, a pesar de que resultaran evidentes los elementos como para sancionar así dicha falta.

Todo ello, sin detenerse ni siquiera unos segundos para reconocer y aplaudir -por ejemplo- esas otras acertadísimas intervenciones del VAR, como la producida en la también reciente decisión de último minuto: sugerirle al árbitro que revisara para que después diera por bueno un golazo de Federico Viñas que se tradujo en una victoria para el América... y que había sido mal anulado.

Entre un futbol con VAR y uno sin VAR, sin duda alguna es mucho mejor el primero. Y lo será todavía más, por supuesto, cuando el uso de esa magnífica herramienta siga elevando su nivel de eficiencia, cuando sus intervenciones se produzcan sólo siendo realmente necesarias y sin perder tanto tiempo en ellas.

Sería un garrafal error (suponemos que fuera de cualquier posibilidad) erradicar al VAR como reacción ante las equivocaciones en las que inevitablemente sigue cayendo; en lugar de, simple y sencillamente, empeñarse en mejorarlo.

Perfeccionar el VAR en lugar de satanizarlo, porque en el futuro del futbol se verá obsoleto, anacrónico -más o menos de la época de las cavernas-, cualquier partido que no cuente con esa indispensable herramienta.

Lo que procede, en consecuencia, es pulir el uso del "Video Assistant Referee" para seguir disminuyendo el margen de error en las decisiones del árbitro.

Seguir reduciendo la cantidad de partidos cuyo rumbo y resultado se definan por errores arbitrales. Ésa es la cuestión y debe ser la tarea.

Tan sencillo como eso.