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@rgomezjunco

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Clásico de clásicos

Hoy continúa la jornada 11 con tres partidos.

Los Tigres, obligados a elevar su nivel de juego para que esté más o menos acorde con su enorme potencial, recibirán en su cancha nicolaíta del Estadio Universitario a una escuadra de Mazatlán F.C. que sigue haciendo todo lo que puede con lo poco que tiene.

Después, en la tijuanense cancha de pasto sintético del Estadio Caliente, los impredecibles Xolos serán anfitriones de un combativo Santos-Laguna con similar potencial pero más consistente en su desempeño.

Y al mismo tiempo, en la grama del Estadio Azteca, se llevará a cabo un duelo entre dos de los cuatro principales candidatos al título: el Cruz Azul, que sin duda alguna ha sido el mejor de todos, ante un Monterrey que cuenta con argumentos de sobra para llegar a serlo.

Sin embargo, por encima de éstos y de los demás partidos de la undécima jornada está por supuesto la nueva página del Clásico Nacional, que se escribirá mañana en el estadio del Guadalajara entre las inestables Chivas y un América muy productivo pero nada brillante.

Un duelo que a pesar de los pesares sigue siendo cuestión aparte, por más que se hable de un "clásico devaluado", o se diga que "estos partidos ya no son lo mismo", o que "clásicos los de antes y no éstos".

Ciertamente entre los protagonistas, entre los jugadores, en términos generales ha disminuido sin remedio la identificación con el propio equipo y el cabal conocimiento de lo que estos duelos implican; simple y sencillamente, en la medida en que también han disminuido el tiempo de permanencia en el respectivo club y la cantidad de partidos defendiendo los colores de su camiseta.

Pero con todo y esa especie de "identidad deteriorada" en los tiempos modernos, sigue teniendo este enfrentamiento una dimensión distinta, sigue siendo lo que en él se juega algo que va mucho más allá de los tres puntos en disputa.

Distinta la dimensión, pero no diferente el camino que debe seguirse para ampliar las probabilidades de la victoria.

Aunque en estos casos y al encarar este tipo de partidos se caiga con frecuencia en la falsa disyuntiva de "lo importante no es jugar bien ni bonito, sino ganar como sea", la realidad de Perogrullo es que siempre estará más cerca del triunfo el que mejor juegue; y en esta ocasión les corresponde a ambos contendientes la obligación de elevar sustancialmente su nivel de juego.

Ante el inmejorable aliciente, responder con el mejor futbol posible, acercarse a ese nivel óptimo del que ambos equipos han estado lejos, aunque no lo muestren así los magníficos números del América.

Jugar no como han jugado, sino como pueden y deben hacerlo.

Porque si no es en el Clásico de Clásicos... ¿entonces cuándo?

El más importante de los partidos que pueda jugarse vistiendo cualquiera de esas dos camisetas, el duelo que a pesar de los pesares sigue siendo el que a más aficionados convoca, en México y más allá de sus fronteras.

A ver si unos y otros así lo entienden... y si son capaces de jugar en consecuencia.