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@rgomezjunco

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Promisoria generación

Dos convincentes actuaciones han ofrecido los tricolores preolímpicos.

En sendas canchas tapatías (en la del Jalisco y en la de Chivas), primero ante el representativo de República Dominicana y después ante el de Costa Rica este conjunto muy bien dirigido por Jaime Lozano hizo valer su calidad como equipo y la madurez de sus individualidades, para así confirmar en la práctica la clara superioridad contemplada desde la teoría.

Como siguiente paso, esta Selección Preolímpica de México deberá dirimir mañana, ante la de Estados Unidos, cuál de las dos escuadras se queda con el primer lugar del grupo, de cara a las Semifinales del próximo domingo en las que quedarán asignados los dos boletos disponibles para viajar a "Tokio 2020" que en realidad será "2021".

Sean canadienses, hondureños, salvadoreños o haitianos sus adversarios de este domingo (sólo por mencionarlos en estricto orden de más a menos probables), no debería encontrar el preolímpico cuadro tricolor mayores dificultades para quedarse con uno de esos dos boletos.

Un equipo plagado de jugadores ya consolidados en Primera División, cuyas edades oscilan entre los 18 y 24 años.

Algunos de ellos (como son los casos de Sebastián Córdova, Roberto Alvarado, Carlos Rodríguez y José Juan Macías), con argumentos suficientes como para convertirse pronto en "material futbolístico de exportación hacia Europa". Y con otros muy cerca de alcanzar ese estatus, o por lo menos con el necesario potencial para aspirar a alcanzarlo; como Alexis Vega, Uriel Antuna y Érick Aguirre.

Con el complemento de jóvenes jugadores en pleno crecimiento, como Santiago Muñoz, Jesús Angulo y Alan Mozo; y con Luis Malagón y Sebastián Jurado como principal garantía de buen desempeño en la portería.

Una Selección Preolímpica para la que también cumplían con el requisito de la edad algunos jugadores a los que decidieron dejar exclusivamente para la "selección de grandes": Édson Álvarez, muy maduro y creciendo en Holanda como futbolista a sus 23 años; Jorge Sánchez, que también a sus 23 se distingue como un eficiente lateral derecho en franca evolución; y Diego Láinez, con apenas 20 años de edad y un bagaje futbolístico que muy pocos jugadores mexicanos han logrado construir a esa edad.

Y si pensamos en Qatar y no tanto en Tokio, están otros jóvenes futbolistas como César Montes, magnífico defensor central de 24 años; o Luis Romo, extraordinario "multiusos" en sus 25 años y jugando cada vez mejor. Y qué decir de Hirving Lozano, que con esa misma edad está en su plenitud como futbolista y sometido a un nivel de competencia del que ningún otro jugador mexicano tan joven puede presumir.

Arropada por jugadores de mayor experiencia (como Guillermo Ochoa, Raúl Alonso Jiménez, Jesús Manuel Corona, Héctor Miguel Herrera, Luis Alfonso Rodríguez y Héctor Moreno, sólo por mencionar a los aparentemente inamovibles en la Selección de Gerardo Martino), esta promisoria generación de futbolistas mexicanos parece contar con lo necesario para poner el prestigio de nuestro futbol más arriba que las anteriores.

A ver si es cierto.