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@SanCadilla

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GENIO

Se nos fue uno de los mayores genios del futbol.

Diego Armando Maradona se consagró en el Estadio Azteca durante México 1986 y también en el País vivió una de sus últimas etapas más felices en el futbol cuando hasta hace un año y medio dirigía a los Dorados.

Su llegada a Sinaloa cambió el ánimo no sólo de sus jugadores, sino de una gran parte de la población que, por momentos, se olvidaron de los temas de inseguridad que tanto han golpeado al estado.

El "Pelusa" generó el último gran impacto mediático que tuvo la hoy extinta Liga de Ascenso y las dos últimas Finales emocionantes a las que llevó al Gran Pez.

En su presentación hubo prensa extranjera, se hablaba de los Dorados a nivel mundial, durante las transmisiones había una cámara que lo enfocaba sólo a él, de visita los equipos hacían su agosto con la venta de boletos y había tumultos por doquier.

Todos querían acercarse a él e intentar conseguir una fotografía o un autógrafo.

Déjenme contarles que aquí en Guadalajara hubo alguien que buscaba un encuentro frente a frente.

A la directiva culichi llegó una petición para que en su visita a la Perla Tapatía pudieran cenar con el argentino en la noche previa al partido contra los Leones Negros de la UdeG.

Se trataba de un político que nunca ha escondido su afición al futbol.

¿Pero qué creen? esa cena no se realizó porque Maradona no aceptó.

No les quiero decir su nombre, pero empieza E y termina con Nrique Alfaro.

CON PURO VERBO

El único equipo mexicano con el que Diego Armado Maradona jugó una cascarita, y sin que hubiera un billete de por medio, fue el Atlante de 1993, el que dirigía Ricardo La Volpe y con futbolistas como Miguel Herrera, Félix Fernández, Raúl Gutiérrez y Mario García, quien años mas tarde, y sin siquiera imaginarlo, sería su auxiliar en Dorados.

Resulta que José Antonio García, dueño de los Potros, conoció al "Pelusa" en Argentina, los presentó un amigo en común y de inmediato hicieron "click".

Muy entusiasmado por la plática, Diego le prometió que apenas hubiera oportunidad visitaría la CDMX.

Coincidió que Maradona tenía que participar en un evento en Pachuca y de inmediato recordó su promesa.

Toño preparó todo para jugar una "cascarita" privada con Diego, y previo al partido no faltó quién le dijera que estaba loco, que se iba a quedar vestido y alborotado.

Ya cuando García había perdido la esperanza, apareció Maradona, incluso pidiendo disculpas por su retraso.

Para la ocasión, el presi de los Potros había mandado a confeccionar dos playeras, una blanca y otra azulgrana y como Maradona no se decidía con cuál jugar, Toño se puso las dos. Salió a la cancha vistiendo la tradicional, y cuando apareció el "10" con la de color claro, de inmediato se quitó la que traía arriba para formar parte del equipo del invitado.

Tan buena amistad hicieron Toño y Diego, que el empresario sacó una marca de zapatos en su honor y promocionó a la firma en varias presentaciones. Obvio por este servicio Maradona sacó la calculadora y le cobró en dólares, mismos que en cuanto recibió se los acabó de un plumazo, pues comenzó a repartirlos entre el séquito de amigos que lo acompañaba a todos lados.

Para realizar la sesión fotográfica, Maradona le pidió a Toño un avión particular, que lo recogería en Cuba, para luego viajar a Cancún, donde finalmente se haría el portafolio.

El dueño del Atlante le sufrió, pero al final le cumplió con todo a Maradona y por ello en la red circulan algunas imágenes del astro posando con los zapatos de Garcis, además de la Copa del Mundo.