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@SanCadilla

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MALAS COSTUMBRES

Hay "creaciones" de las que definitivamente lo que menos causan son orgullo.

Tal es el caso del famoso grito del perro de Disney que se le hace a los porteros rivales, que nació en aquel Preolímpico del 2004 en el Estadio Jalisco y que ayer en reiteradas ocasiones se hizo presente también en el partido de México.

Nadie puede negar que el ambiente que ponemos los mexicanos aquí en el País, en las Copas del Mundo y hasta en partidos amistosos es único y que lo que se vivió en las gradas esa vez ocurre en contadas ocasiones dentro de un estadio de futbol, pero ese grito dejó de ser gracioso desde que se ha pedido de mil maneras que la afición deje de hacerlo.

Ocurrió también el domingo en el Estadio Akron en los primeros despejes de Guillermo Ochoa hasta que el sonido local avisó que sacarían del estadio a quienes los sorprendieran gritando.

¿Hasta cuando vamos a aprender a respetar las normas?

PROBLEMA AÑEJO

No es novedad ni algo reciente que trabajadores de las Chivas aprovechen sus cargos para hacer sus "business" personales.

Ojo, eso no quiere decir que no haya sido una medida que en esta semana hubiera al menos cuatro elementos de seguridad del primer equipo despedidos al ser relacionados con un robo de prendas de utilería.

Sorprende que hasta ahora se hayan tomado cartas en el asunto porque eso ocurre desde hace mínimo 10-15 años, no digo concretamente con ellos, sino con quienes han pasado por esas áreas.

Tanto que varios aficionados, sobre todo los que acudían con frecuencia a Verde Valle, preferían comprarles a ellos algún jersey de juego o de entrenamiento, un short o chamarras, que es lo más común que solicitan.

Hasta "ayudar" a que los jugadores firmaran una playera llegó a ser negocio para este tipo de empleados del club. En este mundillo del futbol es de lo más común y no sólo por elementos de seguridad, sino por los propios utileros que sacan una lana extra con esas prendas cuando cambian de temporada o que los mismos futbolistas les regalan.

Ni hablar.

RECHAZA MEDIO MELÓN

Imagínate que pierdes tu chamba y que cuando esperas la liquidación te llega por 2 mil pesos.

El ex árbitro Arturo Serratos Alcaraz puso el grito en el cielo cuando la FMF le ofreció dicha cantidad. Se metió a pelear en juzgados y tribunales y logró que le propusieran una segunda oferta, por medio millón de pesos.

¿Qué va de 2 mil pesos a 500 mil?

Pero bueno, como lo prometido es deuda, aquí les traigo la continuación de la historia que ya les contaba ayer.

El caso de Serratos Alcaraz ha sido emblemático porque fue el primer silbante que, tras ser despedido, al menos logró que la Suprema Corte de Justicia se metiera a analizar su caso para determinar si un árbitro podía ser considerado como un empleado de la FMF, con todo lo que eso implica en materia de salarios y prestaciones.

Dicen que cuando la FMF vio que la cosa iba en serio, y ya para dejar el asunto por la paz, llegó con la maleta llena de billetes, nada menos que con 500 mil pesos, cantidad con la que en algún momento tuvo contentos a los hermanos Delgado Horcasitas y mayor a aquella con la que se quitó de encima a algunos demandantes que requerían lana durante la pandemia.

Cuentan que la sorpresa de los abogados de la Federación fue mayúscula cuando se toparon con un rotundo "no", por parte de Serratos Alcaraz.

El ex árbitro está firme en su intención de llevar el caso ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos, de alzar la voz cuantas veces sea necesario, todo con tal de recibir una liquidación que, a su juicio, sea mucho más justa tras 11 años de servicio... No les extrañe que llegue incluso a las puertas del cielo ante San Pedro con tal de hacerse escuchar.

P.D. Y Adalid Maganda quiere 5 millones, así como si nada...