@SancadillaNorte

domingo 25 ago. 2019

HACEN DE TODO

Si detrás de cada hombre hay una gran mujer, detrás de cada futbolista hay un gran "chofer".

Aunque no son empleados del club, estos choferes son los que resuelven los pendientes que los jugadores tienen fuera de la cancha, a veces, sea lo que sea. Consiguen de todo, a todas horas, sin importar qué sea.

Así como consiguen reservaciones en restaurantes y hoteles, mueven a las esposas y familiares a donde tengan que ir, llevan a los niños a la escuela, pagan los servicios, aseguran lugares en antros y conciertos, les compran licor o comida y hasta videojuegos si están aburridos.

Son unos todólogos que por lo general están al servicio de los jugadores 24/7 los 365 días del año que se convierten en 366 cuando es bisiesto.

La recompensa a veces es un salario fijo, en otros en especie, muchas veces les regalan boletos para que los revendan y la diferencia es un extra para estos choferes multiusos, que a veces reciben propinas muy generosas.

Pero claaaro que no todo es lindo, estos personajes tienen anécdotas de todo tipo. Algunos me han dicho que algún día van a escribir un libro con sus vivencias al lado de un jugador. Me imagino que algunas de éstas estarían ahí.

Cuentas claras, amistades...

Entre estos choferes hay algunos que se ganan la confianza total (y a veces hasta ciega) de los jugadores a tal grado que les confían sus cuentas bancarias, su familia y hasta su pareja.

Cuenta la leyenda de un jugador extranjero que a su "brazo derecho" le dejaba la complicada tarea de hacerle reservaciones en antros, bares y tugurios, y hasta le pedía que le consiguiera los números de famosas chicas del clima o presentadoras de televisión para invitarlas a salir a "tomar una copa, nada más".

Llegado el momento, también tenía que enviarles flores y regalos. Parecía que se divertían, ¿no?

Pues, no tanto, este mismo personaje tuvo un triste final con el que consideraba su "hermano del alma", pues al cambiar de equipo y ciudad, cayó en las drogas y perdió mucho de su patrimonio (millones de pesos)... y de su cabeza.

La "amistad" acabó y mal, después de que el jugador se puso a hacer cuentas.

Se sentaron a hablar de números, como se habrán de imaginar y entre el "me robaste" y "jamás te robaría, tú lo malgastaste" se terminó una relación que parecía inquebrantable. Una lástima.

El desubicado, el miedoso y más

Cuando los jugadores tienen días de descanso en medio del torneo, la mayoría busca aprovecharlos al máximo. Por lo general planean viajes, se van a una playa, van de pisa y corre a su casa, cosas por el estilo.

Pues hubo uno que quería conocer Acapulco y le pidió a su chofer que tuviera todo listo para irse nomás saliendo del estadio. Lo que no calculó el jugador es que eran unas 12 horas de camino. Él pensó que estaba cerca.

Si el chofer no lo corrigió, fue porque se llevó a su propia familia. La bronca fue que sólo estuvieron unas horas ahí y el jugador le pidió que se regresaran. Al mar lo vieron de lejos, nada más.

Pero la geografía no es lo único que les falla a los jugadores, había otro que tenía miedo a dormir solo en la noche. Entonces, uno de estos choferes no podía irse ni a su casa, debía dormir en la sala y con la luz prendida para tranquilidad del futbolista.

Otro que sufría es aquel que cuando el equipo del entrenador al que prestaba sus servicios ganaba, tenía que conseguir tacos en donde fuera para festejar. Después de los juegos, en el menú del equipo para cenar había carnes, pastas, pollo, ensaladas y muchas cosas, pero al "Profe" se le antojaban los tacos. No había de otra.

Su 'seguro' servidor

Hace un tiempo había un chofer que trabajaba para varios jugadores. No le iba nada mal, porque además de lo que le pagaban por hacer vueltas, en fechas especiales recibía "bonos", por así decirlo.

Era Navidad, cuando el jugador, aparte de su aguinaldo, le regaló un coche.

Este chofer como estaba más avispado que otros, le sabía llegar a los jugadores y se ganaba su confianza, pero al mismo tiempo él no dejaba de ver la forma de hacerse de una lana extra.

En cierta ocasión, a este chavo le encargaron llevar a la familia de un jugador a Cancún, mientras el equipo hacía pretemporada y se topó con que en el destino turístico había varias familias más de los del plantel.

Así que se puso trucha y rentó una suburban, ¿para qué?, pues para llevar a los familiares de jugadores a Xcaret o Xel Ha, para lo cual cobraba un billete.

Hoy, este hombre ha dejado sus tiempos de chofer, está dedicado a venderle seguros a los jugadores, algunos a los que antes les trabajaba como chofer y no le va nada mal.

El 'Inspector Autoridad'

Este rollo de los choferes no es nuevo, ni mucho menos, pero en otra época hasta la hacían de "Inspector Autoridad". De lunes a sábado, este chofer hacía las vueltas comunes y corrientes, pero los domingos le tocaba ir a los juegos de la extinta Primera A y acompañar a los expulsados al vestidor, entre otras tareas del juego.

Por cierto, él ya no trabaja en eso, bueno, más bien, ya no trabaja con jugadores, se fue con un señor de lana y le va mejor y sin hacer tantas peripecias.

No todos son bien vistos

Como todos los trabajos, tiene sus riesgos y no todos caen bien. Ahí tienen el caso de uno que llegó a ser hasta chofer de un ex presidente de Tigres, pero que ni eso evitó que alguna vez lo corrieran a golpes de un estadio.

Ya le habían advertido en una ocasión que no querían en el club que estuviera cerca de las instalaciones, pero los jugadores lo defendieron. A la siguiente ocasión no le fue tan bien y un guardia sin mediar palabra le cayó a golpes encima.

No pudo meter ni las manos, perdió gacho y no pudo acercarse por un tiempo a los entrenamientos del equipo o al hotel de concentración, hasta que aquel miembro de seguridad que lo golpeó dejó de laborar en el club y retomó su jale.