@SancadillaNorte

lunes 14 oct. 2019

El Día T

Hoy vuelve Tony a El Barrial.

Será la segunda vez que se presente el señor Ricardo Antonio Mohamed Matijevich como entrenador de los Rayados.

Hace cuatro años dijo varias cosas y todas se cumplieron. Claro, aquella vez al equipo también había que rescatarlo y de título ni hablar.

Pero finalemte, todo lo que declaró se cumplió.

"El sello que van a tener es un equipo que a la gente le va a gustar, que busque ganar en todas la canchas".

Su Pandilla gustaba y jugaba igual en casa y de visitante.

"Seguro que les va a agradar, porque se va a sentir identificado. El equipo siempre va a salir con una actitud ganadora, dejar todo en la cancha, ése va a ser el sello de mi equipo, un equipo ganador".

Sus Rayados impusieron marcas de partidos ganados, se entregaban en la cancha y hubo conexión con la tribuna.

"Si tomo al equipo es porque creo que Monterrey tiene potencial para estar en los primeros lugares".

El Monterrey tuvo superlideratos y estuvo en la cima porcentual.

"Es un sueño para mí estar en este club, si hubiese sido otro equipo tan rápido después del América no hubiese aceptado".

Aquella vez fue intempestiva su llegada, al igual que ahora.

Aunque eso sí, el impacto no fue inmediato, en ese torneo no clasificó a la Liguilla.

Aun así decía "me encanta lidiar con la presión".

Pero la presión no era tanta como ahora, le aguantaron que tampoco clasificara en el Apertura 2015.

Sus primeros dos torneos, el Clausura 2015, que agarró a medias, y el Apertura 2015, fueron de 24 y 23 puntos.

Ahora toma al equipo con 16 unidades con 15 por disputar.

"Se puede clasificar", dijo el sábado.

Viene Chivas, descansan, van a Pachuca, reciben al Veracruz, visitan a Xolos y reciben al Atlas.

Para lograrlo ya no deben perder, para que sean 9 de 9 en casa y empates de visita para sumar 11 y llegar a 27.

Ese es el panorama de Antonio para cumplir su palabra.

¿O le aguantarán de nuevo que el impacto no sea inmediato?

Dupla

Si en El Barrial estrenarán la dupla Tony-Aldo, en Zuazua hay una dupla de años, la que forman los señores Ricardo Ferretti de Oliveira y Hugo Sergio Hernández Barrón.

Pero al igual que en Rayados, ven a un ex jugador como prospecto para el futuro, el señor Anselmo Vendrechovski Junior, mejor conocido como Juninho.

Al ex defensa brasileño y ex capitán de la escuadra, cada vez se le ve más participativo en el equipo, en los entrenamientos, asimila bien su rol, pero también aporta.

Si alguna vez pasó por la mente de la directiva buscar en Memo Vázquez al relevo de "Tuca" cuando más tarde que temprano deje al equipo, lo cierto que se han dado cuenta de que la continuidad del proyecto puede dar más allá del 2021 con algún alumno, no propiamente con "el hijo futbolístico" de Ricardo.

Y hay más, síganle...

'Hijos' de 'Tuca'

Esta era de "Tuca", la más exitosa de la historia en Tigres, no sólo dejará trofeos en las vitrinas, está en vías de crear una escuela.

Si en otros lados hay escuela La Volpista y Lapuentista, estamos ante la inminente llegada de la escuela Tuquista.

Y es que no sólo Juninho como auxiliar del primer equipo o Pepe Rivas en las Subs dan sus primeros pasos como entrenadores después de años y años de aprender del "Viejo".

Estos Tigres están llenos de técnicos, no sólo en la banca Ferretti y Hugo, o en la tribuna el Doctor Mejía Barón tienen ojo de estratega.

"En la cancha hablamos entre nosotros, pero más allá del 'vamo vamo a darle' o gritos de apoyo, hay quien nos orienta, nos ubica en la cancha", me contó hace días el Judas Jugador.

Con dos triunfos al hilo ante Rayados y Santos, las aguas están tranquilas en Tigres, pero como sea le eché una llamada al Judas, pa' que no crea que nada más quiero a los de Rayados, a los que traje muy ocupados las últimas dos semanas.

"Lo sacamos con experiencia, cuando no dan las cosas, nosotros mismos nos las arreglamos, aunque algunos de nosotros no estemos a nuestro mejor nivel", me contó.

Y es que me dice el Judas que varios jugadores le pegan al DT en la cancha, hablan para acomodar al equipo. Dos de ellos son Rafael Carioca y Guido Pizarro, por eso son inamovibles en la mitad de la cancha. Y otro es Hugo Ayala.

¿Serán Tuquistas?

Herederos en la vitrina

Ya viene empujando fuerte la segunda generación, los hijos de los futbolistas que saltaron a la fama en el arranque de los torneos cortos o incluso un poco atrás.

Hace unos días, Cristo, el hijo del portero Armando Navarrete, quien jugó para América y Atlante, fue la sensación en la Copa Danone, representando al equipo de Chivas.

Este jovencito, que no rebasa los 14 años de edad, ha tenido una carrera prodigiosa, dicen los que conocen bien al muchacho que tiene cualidades innatas para estar bajo el arco, que incluso su padre admitió que es mucho mejor de lo que él era a su edad. Bien llevado, cuidado, me parece que en unos años estará en posición de ir a pelear por un puesto al primer equipo.

En el caso de los Pumas, por ahí vienen tres prospectos figurando de gran manera en las fuerzas básicas, el primero es Miguel Carreón, hijo de Miguel Ángel "Iguala" Carreón, ese lateral espigado que llegó de la mano de Jorge Campos en la década de los 90, y que tanto le gustaba a Ricardo Ferretti, aunque se la pasara regañándolo todo el tiempo.

El joven Carreón ya ha sido seleccionado nacional, tiene 17 años, es un gran volante ofensivo, al grado que el técnico, Miguel González 'Míchel', lo llamó para estar en el juego de ayer en la Copa contra Potros UAEM. Nada mal para su edad porque es una de las joyas impulsadas por Andrés Lillini, director de fuerzas básicas.

Otro que también viene empujando fuerte es Paolo Galindo, hijo de "Jerry" Galindo, quien está en la Tercera División del cuadro universitario, con 16 años de edad y un gran empuje. Para cumplir con aquella frase de "hijo de tigre... pintito", también se desenvuelve como contención y es uno de los grandes prospectos para seguir los pasos de Kevin Escamilla y Andrés Iniestra.

Y más abajo, pero no menos importante porque se trata de alguien que tiene embelesados hasta a sus propios compañeros, está un chico pícaro, que siempre anda de buenas, le apodan "Chiqui" y se presenta como hijo de Pablo Barrera; le encanta la gambeta, es bajo de estatura y no por eso se amedrenta ante los chavos de 14 ó 15 años, se los lleva a todos.

Dicen que lo probaron unos días y de inmediato lo pasaron a las divisiones menores, pues trae los genes paternos a flor de piel y marca diferencia donde quiera que se para.