@SancadillaNorte

lunes 28 oct. 2019

DIVERTIDOS

Los entrenadores sólo quieren divertirse.

Los señores Ricardo Ferretti de Oliveira y Antonio Ricardo Mohamed Matijevich tienen estilos distintos de dirigir e ideas diferentes de juego.

"Tuca" gusta de la exigencia total en sus entrenamientos y suelen durar varias horas. Su estilo de juego es de posesión. Mover la pelota por todos lados antes del arco rival.

"El Turco" gusta de la motivación en sus entrenamientos y no suelen durar mucho. Su estilo de juego es de juego directo, llegar con pocos toques al arco rival.

Pero ambos tienen un punto en común, el campo de entrenamiento es su lugar favorito, más allá de que sea su profesión y les paguen muy bien por ello.

Como hay partidos a media semana, Tigres recibe a Toluca en busca de acercarse más al boleto a la Liguilla y Rayados visita a Pachuca en busca de aferrarse a la posibilidad de clasificar, los dos equipos tuvieron entrenamientos dominicales.

Cada uno a su estilo, síganle...

FERRETTI

La práctica dominical fue corta en el Estadio Universitario, fue regenerativa y los jugadores tuvieron oportunidad de llevar a sus hijos.

Por eso comenzó a las 10:30 horas y para las 11:15 horas ya habían salido los auxiliares Miguel Mejía Barón y Hugo Hernández. De los jugadores, Rafa Carioca fue el primero en irse.

Pero como que "Tuca" no traía muchas ganas de irse y que les dice a dos jugadores: "¿A dónde, culeghos?, esto todavía no se termina. ¡A jugagh!".

Como morrillo que todavía no se quiere meter a su casa les pasó el balón y se pusieron a jugar el tradicional tenis-balón.

"Al 'Viejo' le gusta mantenerse en forma y pasarla bien, por eso muchas veces se alargan las retas de tenis-balón", me contó mi Judas Jugador.

Mi Judas me contó que no es la primera vez que les pasa, que Ferretti alarga los entrenamientos para no irse de su lugar favorito, el campo de entrenamiento.

MOHAMED

Cuando llegó lo advirtió: "Si yo me voy, va a venir un militar".

Con esa filosofía se presentó Antonio en su regreso a Rashados. Fue una manera de decirle a los jugadores que les conviene que les vaya bien con él y como recuerdo a la solemnidad que había en los entrenamientos cuando estaba el señor Diego Martín Alonso López.

En los Rayados ha cambiado el estilo de juego en 180 grados. De buscar jugar con posesión y juego construido desde abajo con Alonso a lo vertical, frontal y directo con Antonio.

Sin embargo el estilo que también ha cambiado es el de entrenar y sobre todo el ambiente.

Desde que regresó el "Turco", en El Barrial lo que más se oye son los gritos, risas y burlas que imperan en los entrenamientos, pero de los jugadores. Con Alonso, lo que se escuchaba más hacia afuera de El Barrial era su voz y sus gritos para dar indicaciones.

No digo que esté mal uno u otro estilo, pero sí es muy contrastante y notorio. Ya ni los gallos que hay cerca de ahí se oyen por el ruido que se escucha mientras entrenan los de la Pandi.

UNA FICHITA

Están pagando, y duro, el noviciado...

Los que la están pasando mal, muy mal, son los directivos del Atlético de San Luis, a quienes básicamente me los chamaquearon apenas y subió el equipo a Primera División.

Si yo les contara lo espantado que está el presidente Alberto Marrero después de la semanita que se cargó el equipo potosino, al que literal nada más le faltó que lo orinara un perro.

Entre la buena voluntad de mis compas españoles y los buitres que hay en esta Liga, el pobre de Marrero permitió que le metieran al vestidor a uno de los jugadores más problemáticos del continente (Ricardo Centurión) y al vetado y apestado de Gustavo Cristian Matosas Paidón, quien va coleccionando países, selecciones y clubes donde no lo quieren ver ni en pintura, llámese México, Paraguay, Costa Rica y los que se acumulen.

Ayer me llegó un mensaje de mi Judas Potosino a las 16:44 horas muy alterado porque literal se lo estaba cargando el payaso con el anuncio del cese del argentino/uruguayo.

"Como te imaginas, ahorita estamos con mil cosas, pero esto no pasaría si el presi se hubiera puesto las pilas", me escribió.

Me puse a indagar y les puedo asegurar que esto se veía venir desde la pretemporada del San Luis, cuando al señor Luis Alfonso Sosa le atiborraron el equipo de argentinos: Centurión, Mayada, Laso obviamente vía promotores, pero sobre todo cuando Enrique López Fernández, uno de sus jugadores más importantes, apareció mágicamente a préstamo en Querétaro.

La idea inicial era que San Luis se reforzara con puro jugador de tercera o cuarta línea del Atlético de Madrid, pero de repente aparecieron Fernando Pavón y Christian Bragarnik, y bueno, el William Levy español tontamente creyó en la inexistente transparencia del futbol mexicano y ahora está pagando las consecuencias.

"Se rodeó de malas influencias, SanCa", me escribió mi Judas.

Vamos a ver si ahora el señor Marrero es capaz de limpiar este mugrero antes de que vengan las autoridades españolas a quitarle su juguetito llamado Atlético San Luis.