@SancadillaNorte

domingo 29 dic. 2019

Aquella noche de Berny Ulloa

El 22 de mayo de 1993 es un día que el América nuuunca va a olvidar.

Esa noche, el Monterrey se paró en el Estadio Azteca y arañó un empate 0-0 para meterse a la segunda Final de Liga de toooda su historia. Sólo habían jugado la del Torneo México 86, en la que ganaron su primer campeonato.

Los Rayados eran la revelación de aquella temporada 92-93 y jugaron la Semifinal con las Águilas que habían "robado" en la década de los 80 con 5 campeonatos, luego ganaron la Copa Interamericana y tenían un equipazo.

Hugo Sánchez, Zague, Ruggeri, Chávez, Martellotto, Farfán, Juan Hernández y compañía. Un trabuco para la época.

El Monterrey se la jugaba con Ruíz Díaz, Tavares, "Turbo" Muñoz, De los Cobos, "Tato" Noriega, Porfirio Jiménez, Luis Hernández, "Careca" y Verdirame.

En el juego de ida, tres días antes, Pandi ganó 1-0 en el Tec con un gol de "Careca" muuuuy cuestionado.

Eso enfureció a Televisa, empresa dueña del América que por aquella época había recuperado el control de la Federación Mexicana de Futbol y había puesto en la Comisión de Arbitraje a Edgardo Codesal como presidente.

La directiva americanista protestó el arbitraje de Miguel Ángel Salas y de sus asistentes Rogelio Robles y Carlos Castillo y exigió que para la vuelta hubiera un árbitro extranjero. Codesal cumplió con la instrucción.

Fue así que trajeron a Berny Ulloa desde Costa Rica... y el tiro les salió por la culata.

El escándalo

Después del juego de ida, el asistente número dos, Carlos Castillo, fue suspendido indefinidamente hasta que se aclarara si el gol de "Careca" había sido legítimo.

"Si él (Castillo) está mintiendo, también él se va del futbol, de una vez por todas vamos a tomar un ejemplo severo, no queremos ni defenderlo a rajatablas, pero sí tenemos que hacer algo en beneficio del futbol'', declaró Codesal por esos días.

En ese ambiente llegó Ulloa. Si a Castillo le costó una suspensión indefinida, por lo sucedido el 22 de mayo no sé que hubiera pasado con el tico y, principalmente, con sus asistente Francisco Javier Sánchez, que mandó anular dos goles.

Aquella noche había 95 mil personas en el Azteca y salvo los 8 mil aficionados del Monterrey, el resto no ponían en duda que el América iba a pasar a la Final.

Que un gol no era ninguno, que los regios se iban a intimidar, que el ataque de las Águilas podía golear. Todo eso decían. Y claaaro que ahora sí el arbitraje no iba a ayudar al Monterrey como acusaban que había sucedido en la ida.

Bueeeeeno, pues resulta que si Salas dio por bueno el gol de "Careca" en la ida, cuando tooodo el América reclamaba fuera de lugar, Ulloa anuló no uno, ni dos, sino tres goles por fuera de lugar en la vuelta.

El primero cuando Cesilio de los Santos metió una pelota desde la izquierda para Martellotto, pero el tico pitó fuera de lugar de Zague que estaba enseguida del argentino.

Después anuló otro empezando el segundo tiempo, cuando Bernardo filtró un balón para Zague. Muuuy apretado, pero Sánchez levantó la bandera y Ulloa anuló.

Y todavía vino otro gol anulado, a 13 minutos del final, cuando Hugo Sánchez tocó un balón de primera intención para Pedro Pineda que festejó hasta que se dio cuenta que el asistente Sánchez levantó otra vez la bandera y Ulloa le hizo caso.

Bajo las reglas actuales, por lo menos, dos de esos goles hubieran subido al marcador y el VAR se hubiera dado un festín. Peeeero en aquella época es lo que había y el América se lo tuvo que tragar.

Explotan

En cuanto terminó el partido, Hugo Sánchez encaró a Ulloa, le siguió Ruggeri y luego Zague.

"Es la última vez que pisas México, de mi cuenta corre que no vuelvas por aquí'', fue lo primero que le dijo Hugol.

"Es injusto que Monterrey esté en la Final con un gol en fuera de lugar, y que a nosotros nos hayan anulado hoy dos'', declaró.

Muchos años después, Hugo aseguró que aquel partido estaba arreglado. Que se había amañado para favorecer al Monterrey, porque sus dueños ya tenían contratos firmados con la Selección Mexicana por ceder a Miguel Mejía Barón.

En el América nadie podía creer lo sucedido. Y aunque fue idea suya que trajeran un árbitro de Costa Rica, estaban enojados.

"Se hubieran traído mejor a un árbitro europeo, ellos están más capacitados, a éste (Ulloa) no sé de dónde lo sacaron", se quejó Juan Hernández después del juego.

Y eso no fue todo, estaban desquiciados todos en el América. El único que se mantuvo más o menos ecuánime fue el "Zurdo" López, el director técnico que mejor no dijo nada del arbitraje.

Descuentan a 'Careca'

Ruggeri tenía para todos, después de ponerle el pecho encima a Ulloa en el campo y pedir la renuncia de Codesal, al que traía atravesado desde la Final de Italia 90, cuando llegó al vestidor se cruzó con "Careca" y le dio un puñetazo.

Tavares fue el que denunció todo al árbitro que pidió que la queja fuera por escrito y en hoja membretada.

"Una vez que se entregaron ambas cédulas se presentaron al vestidor el capitán del Monterrey, Richard Tavares, y el vicepresidente Fernando Arredondo, presentando una protesta y parte médico de una supuesta agresión de Ruggeri sobre Bianchezi'', decía la la cédula del partido.

Según el brasileño, Ruggeri seguía molesto por un altercado que tuvieron en la Copa América de 1991.

O sea, "El Cabezón" tenía memoria de elefante y se las cobraba cuando podía, llámese Codesal, Bianchezi, el que sea.

El golazo a la distancia

Si en el Azteca había entre 6 y 8 mil aficionados rayados, pero a la distancia una Ciudad estaba paralizada.

Cuentan las crónicas de la época que más de 10 mil aficionados vieron el partido en el Estadio de Beisbol Monterrey.

Se quedaron a ver la Semifinal, luego de disfrutar el triunfo de los Sultanes sobre los Charros de Jalisco. Y no era la Liga del Pacífico, era la liga de verano.