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@SanCaReforma

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EL PRIMER SUELDO DE HUGO

Hace 20 años Hugo Sánchez también esperaba ansioso una llamada y no era precisamente de Cruz Azul, sino de Javier Jiménez Espriú, quien era vicepresidente de Pumas.

Estaba que se moría por debutar como entrenador, pese a que se había tenido que aventar una seguidilla de críticas por haber obtenido su título de entrenador luego de dar una plática en Nicaragua, lo cual acarreó la molestia de Raúl Cárdenas, quien en aquel entonces era director de lo que ahora se conoce como ENDIT (Escuela Nacional de Directores Técnicos).

Cada vez que le preguntaban, El "Güero" Cárdenas aseguraba que si así iba a ser la cosa, entonces tendrían que ir de rodillas a darle un título a don Antonio "Tota" Carbajal.

Por aquellos días, los universitarios andaban de capa caída y no funcionaban de la mano de Rafael Amador. Acababan de regresar a Ciudad Universitaria, luego de haber jugado casi un año exiliados en La Corregidora de Querétaro por una prolongada huelga de la UNAM.

Para festejar el retorno a territorio auriazul, se invitó a las leyendas de Pumas de todos los tiempos. Hugo Sánchez fue uno de los que acudió y los seguidores de inmediato se volcaron para aplaudirlo y corear su nombre.

Y resulta que al pasar de las jornadas, en la tribuna el grito de "¡Hugo, Hugo, Hugo"! cada vez era más fuerte, al grado que fue el propio Amador (q.e.p.d.) quien le dijo a Jiménez Espriú que ya era tiempo de que llegara El "Pentapichichi" al banquillo y que él mejor se hacia a un lado.

Aquí viene lo bueno mis queridos SancaAmigos, una vez que Hugo se entrevistó con el directivo, en la privacidad de un restaurante, el Ingeniero y ahora ex secretario de Comunicaciones y Transportes, lanzó la pregunta difícil.

"¿Cuánto quieres ganar, Hugo?"

El "Pentapichichi" lo dejó mudo cuando le contestó.

"Lo que ustedes pongan en ese contrato, lo acepto y lo voy a firmar en este momento". Ni más ni menos.

Y así fue el primer contrato del "Penta", con la cantidad que en ese entonces le puso el vicepresidente de los Pumas, (con el que luego acabaron mal, y con diferencias irreconciliables), firmando por una cantidad que no superaba lo que ganaba Amador.

Dos décadas después, la cosa es diferente, la negociación la está llevando José Manuel Sanz, que ha sido el representante de toda la vida de Hugo, y en el contrato hay todo tipo de cláusulas, desde la recisión por si quieren terminar la relación contractual de manera unilateral, hasta los bonos por clasificación a Liguilla, derechos de imagen y otros tópicos.

También llega con un cuerpo técnico donde estará Sergio Egea, quien fue su brazo derecho en Pumas, y si se descuidan los universitarios, les va a dar baje con Ariel González, quien forma parte del grupo de preparadores físicos que tiene la institución.

En aquellos primeros años, Hugo echó mano de Mario Carrillo, con el que llevaba una buena relación, es más, hubo un tiempo en que eran vecinos porque ambos tenían casas casi contiguas por allá por el sur, muy cerca de Ciudad Universitaria.

Aunque la cosa acabó mal cuando el "Capello Mexicano" sacó a la luz pública que él era quien asesoraba al Penta y dijo que ponía las alineaciones, además de que bajaba a dar instrucciones al vestidor, lo cual fue un acto muy desleal de parte del entrenador que más tarde llevó a "Mamá Toña" a sacar la mala vibra del Estadio Olímpico y ni así pudo triunfar en Pumas.

Carrillo sí lo apoyó en aquellos primeros meses, enseñándole muchas cosas que no se explican en la aulas, pero las decisiones finales siempre las ejecutó Hugol, y además en aquellos años también le ayudaba su hermano Horacio.

Hoy Hugo tiene un equipo de trabajo diferente, incluso hasta en su oficina hacen seguimiento de todo lo que se publica sobre él, esperemos que con Cruz Azul la cosa no acabe tan rasposa como ocurrió con Jiménez Espriú y los dirigentes del Pachuca.

LES GANÓ EL TUZO CORAZÓN

A Pachuca le ganó el corazón a la hora de renovar a Óscar Alfredo Ustari.

Me cuentan que la extensión de contrato del portero, hasta diciembre de 2023, no tiene que ver únicamente con sus atajadas.

Resulta que la negociación se puso bastante densa, sobre todo cuando Ustari no solo pidió su renovación, sino un aumento significativo de sueldo.

Con la economía como está y en plena pandemia, la realidad es que los Tuzos se la pensaron 17 veces antes de abrir la cartera.

Los 34 años del guardameta tampoco ayudaron mucho para tomar la decisión.

En el Pachuca entienden que a esa edad un jugador es más propenso a las lesiones, y no hay que olvidar que hace algunos años sufrió una espeluznante fractura mientras jugaba para el Atlas.

A pesar de todos esos factores en contra, a favor de Ustari jugó el enorme cariño que le tiene la afición. No, no se trata de Miguel Calero, pero el gran mérito del guardameta argentino fue el echarse a la bolsa a los hinchas.

Pachuca quiso darle un regalo de fin de año a sus fans, en un 2020 por demás complicado. Así que lo renovaron y con un aumento por ahí del 60 por ciento, según me cuentan mis Judas Comepastes. No obstante, en la Bella Airosa aún hay quien piensa que una decisión como ésta, más con el corazón que con la razón, podría causarles más de un dolor de cabeza en los siguientes años.

Solo el tiempo lo dirá...